jueves, 4 de mayo de 2017

4 de mayo, festividad del gitano y beato Beato Ceferino Giménez, «El Pelé»

Vidriera de la parroquia del
Sto, Ángel


En un triste día de una de las muchas revoluciones de nuestro siglo –a principios de agosto de 1936– los milicianos fusilaban también a un gitano en la localidad de Barbastro, en España, junto con otras 18 personas, la mayoría sacerdotes y religiosas. 

Era un gitano sin importancia desde un punto de vista político, que hasta se hubiera podido salvar si sólo hubiera sido más «prudente». Pero él, ante el pelotón de ejecución, levantó el rosario y gritó: «¡Viva Cristo Rey!».

El gitano que murió fusilado el 9 de agosto de 1936 estaba empadronado como Ceferino Giménez Malla, pero para sus hermanos gitanos era «el Pelé». Lo habían arrestado quince días antes porque, al ver que los milicianos detenían a un sacerdote por la calle, se había puesto a gritar: «¡Insolentes! ¡Tanta gente para poner preso a un cura!».



Los milicianos le habían vaciado los bolsillos, encontrando un rosario. Lo llevaron, con el sacerdote, a una cárcel improvisada: el convento de las Capuchinas, donde ya había 350 detenidos. La situación era delicada y estaba dominada por los humores de la plaza y de los milicianos. Era preciso tener «prudencia», no irritar a los revolucionarios. La hija adoptiva, Pepita, de 12 años, le llevaba de comer a la cárcel todos los días. Papá Pelé la hacía permanecer un poco con él y juntos rezaban el rosario. En la cárcel, todos «rezaban el rosario y oraban» (Summ., p. 23), pero el Pelé era incansable en la oración: «el rosario significaba la fe en Cristo». Los carceleros estaban muy enojados con eso y muchos de los presos aconsejaban al gitano que fuera más discreto y «prudente».

Ceferino Giménez Malla, con su «muerte por la fe» y su «vida de fe», ha demostrado que Cristo está presente en todos los pueblos y en todas las razas, y que la santidad puede nacer en todas partes. La Iglesia reconoce en él a un hijo auténtico y fiel, un testigo de Cristo, un evangelizador de su propia gente.


Testimonio de fe de un gitano mártir
por Mons. Francesco Gioia, o.f.m.cap.

1 Comentarios:

Anónimo dijo...

Un detalle, el pelé fue martirizado el 2 de agosto de 1936 y fue fusilado junto a 19 personas, tres de ellas eran sacerdotes Misioneros Claretianos.

Tomado del libro Esta es nuestra sangre pag 216


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