sábado, 25 de junio de 2016

La Diócesis de Guadix es el lugar de España donde hay el mayor porcentaje de alumnos matriculados en clase de Religión



La presencia de la religión en el sistema educativo ha sido siempre un tema de debate en la sociedad española a lo largo de su historia y lo sigue siendo en nuestros días. Basta escuchar los programas electorales y ver las campañas que se están orquestando estos días, en algunos centros para desmotivar a padres y alumnos para que inscriban a sus hijos en religión.


El ciudadano ha de saber dar respuesta a esta cuestión con argumentos históricos, sociales, legales y académicos.

La presencia de la asignatura de religión en la escuela viene justificada por varios argumentos:

Derecho de los padres. Este es el primero, y gran responsabilidad tienen los padres católicos para hacer valer este derecho. Tanto la legislación Internacional como la Legislación española así lo reconoce.

La presencia de la enseñanza religiosa en el sistema educativo no es un privilegio de la Iglesia ni una concesión gratuita del Gobierno. Ciñéndome a la Constitución Española en su artículo 27,3 dice: “Los poderes públicos garantizarán el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral de acuerdo con sus convicciones.”

La Ley Orgánica de Libertad Religiosa en su art.2 dice: “Derecho (…) a elegir para sí y para los menores no emancipados bajo su dependencia, dentro y fuera del ámbito escolar, la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”.

Y quede claro que no se trata sólo de la religión católica, sino de cualquier confesión religiosa reconocida en el estado y con un número suficiente de demandantes.

Así podríamos ir citando Pactos y Leyes a nivel Internacional y Nacional que reconocen sobradamente el derecho de los padres a decidir sobre la educación de sus hijos.

Finalidad de la educaciónLa enseñanza religiosa contribuye a que la educación cumpla mejor sus propios fines. Para un sistema educativo entendido como factor de liberación y humanización, como contribución esencial a la comprensión del mundo, como apertura universal y realista a los problemas de la humanidad, la formación religiosa es una exigencia imprescindible, ya que funda, potencia, desarrolla y completa la acción educadora de la escuela.

La formación religiosa aparece como necesaria, en efecto, en orden a una serie de objetivos, entre los que cabe destacar los siguientes:

Situarse lúcidamente ante la tradición cultural
Insertarse críticamente en la sociedad.
Dar respuesta al sentido último de la vida con todas sus implicaciones éticas.
Reconocimiento en toda Europa.

En las legislaciones de todos los países europeos, se reconoce el derecho de los padres y se garantiza la presencia de la Enseñanza Religiosa, según las distintas Confesiones religiosas, en el marco escolar.  Se da en Estados con diferentes posicionamientos ante la religión: confesionales cristianos, confesionales anglicanos, luteranos, ortodoxos, aconfesionales, laicos…

No podemos ser superficiales cuando nos jugamos tanto en el futuro.

Solicitud de la mayoría de los padres todos los años. A pesar de las fuertes campañas en contra, es muy alta la demanda social y el porcentaje de padres que solicitan una educación religiosa para sus hijos.

La Diócesis de Guadix se lleva la palma entre todas las diócesis españolas en este sentido.

Ofrezco a vuestra consideración las estadísticas correspondientes al curso 2015-2016 que hablan por sí solas:












Estos son los argumentos que justifican la presencia de la enseñanza religiosa en el sistema educativo. Sin embargo, hoy, hay algunos colectivos que intentan hacer otros planteamientos que pretenden bien su supresión o, al menos, desvirtuar su presencia.

Los padres católicos, las parroquias, han de estar atentos a estos planteamientos para conocerlos y saber tomar una postura adecuada.

Es el momento, para aquellos padres que lo juzguen oportuno, de inscribir a sus hijos en clase de religión, teniendo en cuenta los argumentos anteriores.

Y en esto como en todo, no se trata de cuánto éxito vamos a tener, sino de hacer lo que tenemos que hacer.

Maribel sancho
Delegada de Enseñanza

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