sábado, 13 de febrero de 2016

Manos Unidas de la Diócesis de Guadix celebra su Campaña contra el Hambre


Mañana domingo 14 de febrero, Manos Unidas de la Diócesis de Guadix celebra, un año más, su campaña contra el hambre. Durante toda la semana se han realizado actos para concienciar y para presentar los proyectos de desarrollo que se van a financiar con lo que recojan de las colectas. Y el domingo 14 de febrero será el día en el que se realicen colectas en todas las parroquias.


Para sensibilizar en colegios y parroquias, se ha contado con la presencia y el testimonio del misionero Fernando Redondo, que ha dedicado buena parte de su vida a distintas zonas del Brasil y que ha contado con la ayuda de Manso Unidas en diferentes proyectos.

El viernes 12 se ha celebrado la jornada del ayuno voluntario para “sentir, al menos un poco, el hambre que padecen tantas personas en el tercer mundo”, en palabras de  la delegada de Manos Unidas en la Diócesis de Guadix, Visitación Moya. Y durante la mañana del sábado 13 está previsto que se pida por las calles de Guadix, durante la celebración del mercado comarcal.

Aunque la campaña de Manos Unidas  dura todo el año, el día grande será este domingo 14 de febrero. Ese día  habrá colectas para financiar los proyectos de desarrollo que Manos Unidas de Guadix ha asumido para este año 2016. Son dos proyectos: uno sanitario en India y otro educativo en Perú. Invertir en educación es invertir en futuro y ayudarles a los chicos y chicas que puedan estudiar a labrarse un futuro mejor. El proyecto sanitario también es importante, porque lo primero es salvar y cuidar la vida.

Con motivo de esta campaña de Manos Unidas contra el hambre, el Obispo accitano ha escrito una Carta Pastoral invitando a los diocesanos a ser solidarios y cuya carta se reproduce a continuación:

Queridos hermanos y hermanas:

El inicio del nuevo año es también el momento en que Manos Unidas - Campaña contra el Hambre- hace una llamada a comenzar una nueva campaña en favor de los hombres y mujeres más pobres de la tierra. Cómo hemos de agradecer, entre otras muchas cosas, a esta gran familia de Manos Unidas el que no permita que se adormezca nuestra conciencia frente a la realidad de la pobreza, que en este caso es indignidad no sólo para el que la padece, sino tambien para el que la permite.

El lema de este año es muy sugerente, al menos para mí: “Plántale cara el hambre: Siembra”. Eso de sembar me gusta. Si en el ciclo de la naturaleza hay tiempos propios para la siembra, en lo que se refiere a hacer el bien, no lo hay. Siempre es tiempo de sembrar. Cualquier momento y circunstacia es apropiado para echar la semilla del bien en el buen campo del mundo.

Es verdad que la siembra tiene mucho de misterio, pero también de confianza. Sembrar es una aventura, pero bien sabemos que el que no siembra tampoco recoge. Para recoger hay que sembrar. Por eso, el sembar no es propio de los miedosos ni  de los desconfiados. En el momento que nos ha tocado vivir hemos de apostar por la siembra, por la siembra para el bien. El compromiso de la construcción de un mundo mejor no es tarea de los otros, sino que lo es también nuestra, de cada uno. Todos hemos de sembrar. Hemos de plantarle cara al mal en cualquiera de los rostros con los que se presenta en el mundo. Al mal hay que plantarle cara, y hay que hacerlo con el bien que es lo único que lo vence. ¿Queremos plantarle cara al hambre?, pues hagámoslo con la solidaridad, con la entrega, y hasta con la denuncia de las causas que lo provocan.

Este año tenemos un motivo especial para luchar contra el hambre: el Año santo de la Misericordia al que nos ha convocado el Papa Francisco. Una de las obras de misericordia es dar de comer al que tiene hambre. 

Es bueno que volvamos a la misericordia, porque siempre es tiempo de misericordia. Y desde el Dios de la misericordia que nos invita a serlo también nosotros, descubrir, o redescubrir, las obras de misericordia y ponerlas en práctica. Será una oportunidad y un modo de despertar nuestra conciencia y entrar en el corazón de los más necesitados que es también el corazón del Evangelio, donde late el corazón de Dios que es misericordia. Las obras de misericordia, tomadas del Evangelio, nos hacen darnos cuenta si vivimos o no como discípulos de Cristo.

Manos Unidas, que nace del Evangelio y crece en la tierra de la comunidad eclesial, es consciente que los cristianos sólo somos creíbles cuando vivimos la misericordia con los demás. Una Iglesia que no transparente la misericordia de Dios tiene poco que decir al mundo. Por eso, confiados en el Dios que es misericordia, queremos recordar que a nosotros nos toca sembrar, y esperar a que la semilla dé fruto. Hemos de sembrar esperanza, sembrar ilusión; hemos de sembrar solidaridad y compromiso para con los más ncesitados; hemos de sembrar fortaleza y vida para todos; hemos de sembrar sin cansarnos y con confianza. No hay ninguna obra buena que deje de dar fruto. Por eso, es fundamental la fe. Manos Unidas trabaja desde la fe y para la fe. Cada día del año son miles los hombres y las mujeres que, de modo voluntario, riegan la semilla de Manos Unidas, que hoy se han convertido en arboles grandes que dan frutos abundantes. Y los seguirán haciendo, y los seguiremos haciendo, y ojalá vengan otros muchos más a hacerlo.

Una de esas semillas se planta cada año en esta iglesia diocesana de Guadix. Este año lo sembraremos para que dé fruto en la India y en Perú. En un proyecto de ayuda socio-sanitaria en una de las zonas más pobres y atrasadas de la India (dirigido especialmente a la población femenina de 0 a 23 años, a las embarazadas y lactantes), y en una biblioteca para Perú (el proyecto pretende implantar la biblioteca con diversos textos, ordenadores y materiales necesarios, al tiempo que generar el ambiente adecuado para motivar la lectura y elaboración de las tareas escolares. Los beneficiarios directos serán 161 niños y niñas y los indirectos sus padres y familiares, unas 500 personas). La semilla crecerá, y nos alegraremos de ver el fruto, como cada año.

Os animo a todos a colaborar con Manos Unidas. Podéis hacerlo con vuestra aportación económica, o con la participación en las actividades que se organizan; pero no lo olvidéis, podéis hacerlo también siendo voluntarios de Manos Unidas. Si os llega este mensaje a los jóvenes, atreveros a comprometeros, e invitar a vuestros amigos y conocidos.

Con mi afecto y bendición.

+ Ginés, Obispo de Guadix

A. Gómez

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