miércoles, 17 de enero de 2018

"Hasta San Antón, Pascuas son" y en Guadix la tradición aún se mantiene


La festividad de San Antonio Abad o San Antón como se la conoce tradicionalmente en Guadix marca el inicio del calendario de festividades en nuestra ciudad y a su vez es el epílogo de las fiestas navideñas tal y como apunta el popular refrán. Se trata de una fiesta de las más arraigadas en Guadix, pues la devoción a San Antón arranca en el siglo XVI, fecha en la que se construye la ermita y se erige la cofradía, con una romería que se ha venido celebrando casi ininterrumpidamente hasta la actualidad.


San Antón es el santo protector de los animales y es representado con un cerdo a los pies. Este animal ha sido siempre marginado en la iconografía cristiana, de hecho en muchas culturas se le considera impuro, precisamente una de las hipótesis que tratan de explicar esta representación iconográfica es que San Antón simboliza el triunfo sobre la impureza, identificada ésta con el cerdo, aunque otra interpretación apunta a que el santo curó de la ceguera a las crías de una jabalina.

Sea como fuere el cerdo ha prestado excelentes servicios tanto a la nutrición, salvando la despensa anual de muchas familias, como a la inquisición, para detectar a judíos y musulmanes en tiempos pasados.

Exceptuando en Purullena, donde a cada cerdo le llega su San Martin por el mes de noviembre, el resto de la comarca tradicionalmente hacía coincidir la popular matanza con la celebración de San Antón, para recibir las bendiciones del Santo Ermitaño.

Bajo su protección también se han acogido los tejedores de cestas, carniceros, charcuteros, sepultureros, ermitaños, fabricantes de cepillos y todos los que padecían cualquier tipo de enfermedad dermatológica.

Bajo su patrocinio se instituyó en la Edad Media la llamada Congregación de los Hermanos Hospitalarios, que se dedicaron a cuidar a los enfermos afectados por el llamado fuego de San Antón, enfermedad provocada por la ingesta de cereales contaminados por el hongo claviceps purpurea, que provocaba severas gangrenas. Estos hospitales, solían ubicarse alejados de los centros urbanos, dado que la enfermedad era altamente contagiosa. Junto a la ermita de Guadix también existió un hospital atendido por esta congregación, cuyo ermitaño dependía de la sede que la Orden Hospitalaria tenía en Baeza. El emplazamiento de la ermita, tan alejado del centro de Guadix, puede venir motivado por la existencia de este tipo de hospitales.

Actualmente la romería sigue conservando en esencia sus principales elementos: las luminarias que arden el día anterior a la romería y en las que se asa cualquier parte del cerdo y se degusta el buen el vino de la tierra, la procesión del santo sobre un carro tirado por bueyes, los caballos enjaezados, los puestos donde comprar zanahorias, caña de azúcar o dátiles y las famosas nueve vueltas a la ermita, buscando tanto la protección personal como la de los animales, ritual de origen pagano y supersticioso que la iglesia, ante su incapacidad de erradicarlo lo transformó para incorporarlo a los ritos cristianos.

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