domingo, 14 de abril de 2019

Texto del pregón oficial de la Semana Santa 2019: "Domingo de Ramos" por Juan Antonio Díaz Sánchez




A lo largo de toda la Semana Santa se van a ir publicando las partes del texto del pregón oficial realizado por Juan Antonio Díaz destacando las Sagradas Imágenes correspondientes a cada día de la semana. A partir de las diez de la mañana de cada día se podrán leer dichas reflexiones.


Al alba de la mañana,
amanece el nuevo día
con resplandeciente luz
de sol y alegría.

Se oyen las campanas
de la Colegiata
y Baza despierta
oliendo a olivos y palmas.

Ya se huele a jazmín y almendral
en Domingo de Ramos,
las palmas y ramas de olivos
se pasean por los pies del altar.

Se huele a incienso
por las calles de Baza,
cera que se consume en ciriales
iluminando la senda que traza
el camino de benditos varales.

Huele a pasión, a devoción y a primavera.
Huele a azahar, a incienso y cera,
y a “chicotá” bajo la trabajadera.
Huele a Baza y a Semana Santa.

Cruz de guía, cofradía.
Penitente, buena gente.
Nazarenos, caramelos.
Costaleros, horquilleros.

Huele a saeta,
mantilla y peineta,
rosa y azucena,
y a Semana Santa
en la alameda.

Huele a “igualá”, a “levantá” y martillo.
Huele a clavel, a borriquilla y a la Paz.
Huele a jazmín y almendral en San Juan.

Entre aromas penitentes
y aires de la sierra,
con palomas de aguardiente
que vuelan sobre la tierra.

Baza es la parihuela
de un bello paso de palio
que cruzan trabajaderas
de calles, plaza y barrios.
(Cantores de Híspalis con arreglos de J. A.)


“−Id a la aldea de enfrente; nada más entrar, encontraréis una borrica atada con su pollino al lado; desatadlos y traédmelos (…)
Decid a la hija de Sión:
Mira, tu rey viene a ti,
humilde y sentado en un asno,
en un pollino, cría de un animal de carga.
            (Mt 2, 5)

Primavera que vistes a la sierra.
Baza se viste de nazarena.
La Alameda de rosas y azucenas.
La plaza de juncos, mimbres y adelfas.
Tu dorado pelo de mantilla y peineta.

Las campanas repican en el templo.
En la Merced, se oye el convento.
En la Mayor, una marcha suena,
al paso de Jesús de la Paz
acompañado de San Juan
y al mando su capataz.

“Al entrar Jesús en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió y se preguntaban:
− ¿Quién es éste?
La gente respondía:
−Es el profeta Jesús, el de Nazaret de Galilea.”
            (Mt 10, 11)

Por la mañana, amanece en la ciudad de la Dama. Baza se despierta oliendo a olivos y palmas. Ya se nota, se palpa en el ambiente con los cincos sentidos: a la luz del nuevo día, en el campaneo de la Colegiata, con el olor a incienso, olivo y palma; al sabor de una palomita de aguardiente y al tacto de las palmas ilicitanas que pasean por las calles bastetanas.

Una luz especial brilla en tus ojos,
que a cada hora que pasa
se van humedeciendo con lágrimas
de amor y paños de cera blanca.

Te vistes de mantilla y peineta
para dar la bienvenida
a la Semana Santa,
a la Semana Mayor.

En la radio se oye una saeta,
una marcha en la calle
y en la plaza un solo de corneta.
Los tambores despiertan
a la ciudad de la siesta.

¡Bastetanos a San Juan!
que los niños llevan las llaves,
esas que abren las puertas
de esta ciudad y calles.

Semana de Pasión.
Semana de devoción.
Semana de Penitencia.
Semana de saeta.
Semana de bacalao,
buñuelos y borrachuelos.
Semana de torrijas,
de potajes y vigilia.
Semana de nervios,
de echar la mirada al cielo.
Semana de pasos y palios
de barullo y silencio.
Semana de cofradía
con su bendita Cruz de Guía.
Semana de Semanas:
¡Semana Mayor!
¡Semana Santa!

A las cuatro de la tarde, a las cuatro en punto de la tarde, se abren las verdes puertas de la casa de hermanad, puertas de esmeralda y esperanza, que dan la salida a Jesús de la Paz, el Rey del Universo. Por estrella de esta cofradía aparece su bendita cruz de guía. Los niños vestidos de hebreos portan palmas y ramas de olivo. Los nazarenos van iluminando la senda y el camino con la blanca cera de abeja que se consume al son de una marcha que suena al paso de la trabajadera y recreando la buena labor costalera. ¡Vamos buena gente! que hay que llevar a Dios por las calles de Baza, desde San Juan a la Mayor, por Cava Alta, las Eras y el Agua.

A lo largo de la estrecha calle,
viene Jesús hecho un zagalillo
a lomos de un borriquillo,
entre palmas y ramitas de olivo,
los costaleros te llevan por el camino.

En las manos de Dubé, la madera de cedro se hizo talla, la talla, arte; el arte, imagen; la imagen, devoción; la devoción, pasión; la pasión, bendición. Y todo queda en manos de Dios.

Jesús de la Paz pasa por la Plaza Mayor, aquella por la que:

Al acabar la tarde
y languidecer el día,
paseaban los viejos caballeros,
de rancio abolengo
y caduca hidalguía.
De aquellos que el tiempo medían
con relojes de cadena
y con capas se cubrían.
De aquellos que habanos fumaban
y bastón en la mano llevaban.

Jesús pasa por tribuna, la cruz de guía se encara hacia la alhóndiga. En Jerusalén una turba te vitorea, en Baza una cofradía te pasea. En Jerusalén tienes un sicario y en Baza un relicario. En Jerusalén una masa te arrulla y en San Juan, frente a tu faz, una bulla.

¡Cinco horas de caminata!
son las que lleva Jesús
a lomos de la borriquilla
por las calles de Baza.

¡Cinco horas de procesión!
son las que lleva Jesús
a hombros de sus costaleros
por los ríos del corazón.

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