viernes, 26 de mayo de 2017

Huéscar celebra sus tradicionales rogativas en honor a sus Santas Patronas


La liturgia romana destina cuatro días del año a las procesiones de letanías: el 25 de abril o de Letanías Mayores (San Marcos) y los tres días que preceden a la festividad de la Ascensión, llamados de Letanías Menores o de Rogativas. 

Y Huéscar, aprovechando que las Santas se encuentran en la localidad realizan estas Rogativas de Pascua con la imágenes de estas mártires visitando visitando las Madres Dominicas el lunes, el martes la Residencia de Mayores San Jaime y el miércoles visitando la iglesia de Santiago. 

Reseña histórica

En la Iglesia es antigua la costumbre de procesionar invocando la misericordia divina y la intercesión de los santos. En Roma se tenían durante el año las procesiones estacionales cada domingo o fiesta señalada y cada día durante la Cuaresma y la semana de Pascua. El obispo y el clero se reunían el día señalado en una iglesia determinada (llamada ecclesia collecta), donde se rezaba una oración (nuestra actual colecta). Desde allí y con el concurso del pueblo, se dirigían solemnemente a otra iglesia, donde se detenían (de allí el nombre de ecclesia stationalis) para celebrar en ella la misa del oficio del día. Por el trayecto iban cantando unas invocaciones llamadas letanías (del griego litanueo, que significa “suplicar”, “rogar”). Los Kyries del ordinario de la misa son un resto de las letanías procesionales. 

Aparte de estas procesiones fijas existían otras que se prescribían en ocasión de públicas calamidades o por acuciantes necesidades. Habiéndose perdido hace ya muchos siglos la costumbre de las procesiones estacionales (un resabio de las cuales es la procesión del Domingo de Ramos)


Las Letanías Mayores en el día del evangelista San Marcos se introdujeron para cristianizar una antigua procesión pagana introducida por el rey Numa Pompilio en el siglo VII a. de J.C., en honor del numen Robigus (de ahí el nombre de Robigalia dado a esta celebración), deidad representativa de la fertilidad, para pedirle abundancia de cosechas. Las Letanías Menores, en cambio, fueron prescritas hacia el año 450 por San Mamerto, obispo de Vienne en el Delfinado, como días de penitencia para conjurar graves tribulaciones que se habían abatido sobre la ciudad y su comarca. Las procesiones penitenciales se fueron repitiendo cada año y se difundieron por todo Occidente, entrando a formar parte del calendario de la Iglesia de Roma. En medio de los gozos pascuales, estos tres días con oficio penitencial (que imponen el morado de los ornamentos) constituyen una pausa muy conveniente para preparar la Ascensión y Pentecostés (recordemos que los Apóstoles “perseveraban en la oración” junto con la Santísima Virgen y las pías mujeres).

Allí donde la procesión sea impracticable por la estrechez del lugar o el peligro o la imposibilidad de salir a la calle es recomendable cantar las Letanías de los Santos delante del Santísimo manifiesto después de la Santa Misa de Rogativas. Donde haya tiempo se pueden preceder del canto de los siete Salmos Penitenciales.

Fotos: Julián Cortinas

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