miércoles, 1 de febrero de 2017

Un dedo de San Torcuato es expuesto todos los 1º de febrero en el Sacromonte

El interés por legitimar la fundación de la Abadía del Sacromonte en Granada llevó al arzobispo Pedro de Castro a atesorar reliquias de todos los Varones Apostólicos. 

A las de San Cecilio, San Hiscio, San Tesifón y demás compañeros mártires que se veneraban en la colegiata, pronto se unirían las de San Indalecio, San Eufrasio, San Segundo y San Torcuato. Con las licencias del rey y del papa, todas ellas se fueron franqueando sin obstáculos, y con ventajas para cada diócesis.


Así, la catedral de Guadix entregó en 1627 el pulpejo del dedo índice de San Torcuato, que formaba parte de las reliquias procedentes de Celanova. A cambio, el cabildo sacromontano cedió varias reliquias de otros Varones Apostólicos, que se recibieron el día de Santa Catalina con repique de campanas, toque de chirimías y luminarias. Conservadas éstas en la capilla de San Torcuato hasta su destrucción en 1936, el dedo del primer obispo accitano se custodia todavía hoy en el retablo mayor de la Abadía del Sacromonte, expuesto a la veneración de los fieles cada 1º de febrero.

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