jueves, 16 de junio de 2016

El misionero Patricio Larrosa comparte en Baza sus experiencias y trabajo en Honduras a invitación de Manos Unidas



El pasado viernes 10 de junio la delegación de Manos Unidas Baza, recibió una visita muy especial, en la Sala Juan Pedernal (Iglesia de la Merced). Era Patricio Larrosa, sacerdote de la Diócesis de Guadix que desde hace unos 24 años es misionero en Honduras.


Patricio negó que con su trabajo cambiara el mundo, y tiene razón, el mundo no lo cambia, pero si a las personas que se acercan y hablan con él. Y es eso, lo que hizo con los asistentes al mostrarnos la dura realidad de los colegios, guarderías y viviendas de los hondureños, los largos recorridos por caminos imposibles que realizan con tan sólo 10 años, para poder estudiar o comer un plato de comida. "Vimos la crueldad de un país donde los niños sólo buscan atención, pues no valen nada", afirmó el misionero y para ello lo mostró, como nadie podría hacerlo mejor, con imágenes y su dulzura.

En una nota de prensa, Manos Unidas informaba que "no queremos contarles que nos enseñó, sino que vean lo que con ilusión, trabajo duro y lo más importante AMOR LOS DEMÁS, con la ayuda de todos desde nuestras casas (eternas), los misioneros y Patricio logran día a día. 

Decía Teresa de Calcuta: «El que tiene a Dios en su corazón, desborda de alegría. La tristeza, el abatimiento, conducen a la pereza, al desgano». Y tú, Patricio, no sólo tienes a Dios en tu corazón, sino que aquella tarde conseguiste que Él llegara a nosotros, a través de los hondureños. ¡GRACIAS!. Nos veremos muy pronto".

Delegación Manos Unidas Baza.  



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