sábado, 16 de enero de 2016

Las diócesis de Guadix y Granada concederán nulidades matrimoniales en tres meses y serán gratuitas



El papa Francisco decidió el pasado 8 de septiembre de 'motu proprio', un documento que sólo puede escribir él y que modifica un aspecto concreto de las leyes de esta institución, cambió la forma en la que los tribunales religiosos conceden las nulidades matrimoniales. Desde el 8 de diciembre, cuando entre en vigor esta nueva normativa, no costarán dinero y se podrán realizar en dos o tres meses, salvo en casos complicados. 


Sebastián Sánchez, vicario judicial de la diócesis de Granada, asegura que la reforma era «anhelada y necesaria» y con ella el Papa, después de escuchar las demandas de los obispos y los fieles, «revoluciona por completo la manera de administrar justicia en la Iglesia».

Francisco abre un abanico de causas por las que se podrá dictar que un matrimonio es nulo -que no ha existido a ojos de Dios-. Ahora hay dos principales motivos de nulidad: no asumir los deberes del matrimonio -infidelidades, malos tratos, adicciones- o la simulación -no informar de un aspecto relevante de la vida, como tener un hijo o haber estado antes casado-. 

El Papa incorpora con su reforma dos aspectos novedosos por los que se podrán canalizar gran parte de las nulidades: el defecto de fe y la convivencia conyugal breve. Para que la primera causa sea válida solo habrá que determinar que uno de los integrantes del matrimonio no cree en Dios o ha perdido la fe y que se casó por la Iglesia por una cuestión cultural o para contentar al otro miembro de la pareja. En el segundo caso bastará con demostrar que han pasado pocos meses entre el enlace y el deseo de acabar con el vinculo.

En la provincia de Granada se registraron entre 2012 y 2014 más de 120 sentencias de nulidad. La cifra es ridícula al lado del número de divorcios y ha descendido en los últimos años debido a la crisis. A partir de ahora se espera que la cifra de solicitudes para anular un matrimonio aumente. «Hay creyentes que quieren reajustar su vida personal dentro de la Iglesia y los trámites van a ser más fáciles desde diciembre», analiza la abogada y responsable de orientación del tribunal eclesiástico de Granada, Isabel Cardona. La voluntad del Papa con este escrito la sintetiza Cardona: «Cuando un matrimonio ha fracasado difícilmente no se presta a un proceso de nulidad». El deseo de Francisco de integrar a los divorciados dentro de la Iglesia se basa en dos pilares: brevedad y gratuidad.

El proceso para conseguir una nulidad es bastante complejo. El propio vicario judicial reconoce que esto «echa para atrás a la gente» a la hora de solicitar la nulidad. Para que la Iglesia considere que un matrimonio es nulo es necesario que dos tribunales diferentes certifiquen que existe una causa. En Granada, la Diócesis de Guadix debe resolver la nulidad de un matrimonio y luego el tribunal de Granada tiene que dictar sentencia en el mismo sentido. La Diócesis de Granada, por su parte, eleva sus resoluciones a la audiencia que la Rota romana tiene en Madrid, quien le da el segundo visto bueno. Con la reforma papal esto cambia y bastará el dictamen de un solo juzgado.

El número de jueces religiosos que se necesita para la constitución del tribunal varía. En la actualidad son tres los sacerdotes con formación en derecho canónico los que tienen que juzgar si un matrimonio es nulo. El cambio normativo realizado por Francisco recoge que solo será necesario que un cura se incluya en la corte, pudiéndose completar por cualquier otra persona con formación en leyes eclesiásticas. «Al solo necesitar un tribunal con un solo sacerdote el proceso de acorta mucho», explica Sánchez.

El Papa ha sido claro en su escrito acerca del coste de ejecución del proceso de nulidad: «La Iglesia debe procurar la gratuidad del procedimiento». Francisco deja en manos de las diócesis de Granada y Guadix de dónde van a sacar los fondos para costear un proceso que hoy cuesta aproximadamente tres mil euros por matrimonio. Aunque la reducción de los plazos abarata el proceso, el Papa indica de forma clara que no se deberá cobrar por el proceso. El vicario judicial de Granada recuerda que en su tribunal ya se adoptaban medidas en este sentido en los casos en los que un matrimonio o uno de sus miembros no puede asumir el coste de su nulidad, pero cree que ahora la Iglesia se enfrenta a un proceso novedoso. «Hay personas que no pueden afrontar las tasas del tribunal y si acreditan deficiencias económicas pueden incluso no pagar», explica Cardona. La Conferencia Episcopal Española (CEE) no ha analizado todavía cómo financiará los trámites. 

Un sacerdote y especialista en derecho canónico de la Diócesis de Guadix prefiere mantener el anonimato- ve complicada la gratuidad de los procesos a corto plazo. «Es complicado cambiar más de dos siglos de trabajo en unos meses», asegura. Este cura se muestra satisfecho con las propuestas de Francisco, pero cree que bloquearán la justicia eclesiástica a partir de diciembre.

Quienes tendrán un papel importante en la gestión de las nulidades matrimoniales serán los dos obispos de la provincia, Francisco Javier Martínez (Granada) y Ginés Ramón García (Guadix). El Papa propone en su escrito que sean ellos los que se ocupen personalmente de gestionar la vía breve de las nulidades solicitadas, de la que se beneficiarán la mayoría de procesos. Los prelados podrán asumir en primera persona cada caso y seguirlo o delegarlo en algún responsable de la diócesis, pero será su firma la que declare nulo un matrimonio. El Papa persigue acelerar así la implicación de las diócesis en el cumplimiento de los nuevos mandatos sobre nulidades e impedir que se ralentice el proceso por los sectores más conservadores de la Iglesia. A la par, implica a sus 'trabajadores' más próximos con las directrices que él ha marcado y les obliga a ser parte activa de la nueva normativa.

Otro matiz que aporta el 'motu proprio' de Francisco es el relativo al lugar en el que se debe juzgar el proceso de nulidad. Hoy cualquier solicitud de invalidar un matrimonio religioso se analiza en la provincia eclesiástica de la persona 'demandada'. Con esta variante legislativa, el caso será juzgado por el tribunal que se encuentre más próximo al domicilio del matrimonio en el momento en el que la pareja se encontraba junta.

La decisión de Francisco de acabar con casi tres siglos en los que no se habían modificado los procesos para la disolución de las nupcias termina también con los tres rasgos identificados a las nulidades: caras, largas y de gente pudiente. De ellos, recuerda el vicario judicial, el último era un mito, a la par que asegura que hay quien no ha pagado el coste de la nulidad si no disponía de dinero para ello. La única queja que Sánchez considera cierta es la dilatación de los procesos de nulidad, que ahora se acabará en la mayoría de solicitudes.

Fuente: http://www.webdebaza.com/

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