martes, 15 de diciembre de 2015

"Evangelizar con los villancicos" por el párroco de Darro, Pablo Rodríguez (I)

Como todo el mundo sabe, ya llegó la Navidad ♫♫♫ con sus Santa Claus, sus jingle bells, sus luces de colorines... Y con sus villancicos, que como naranjas en agosto y uvas en abril, ya están tronando y sonando desde el mes de noviembre en los centros comerciales y en los anuncios de la tele.


Ustedes me perdonarán, pero hay ciertos villancicos que se me atragantan más que las uvas de Nochevieja. Porque digo yo: ¿qué tendrá que ver la Navidad con la letra de muchos villancicos presuntamente navideños?

En casa de mi madre todavía anda una añeja cinta de casete de villancicos de Manolo Escobar donde uno de los textos dice así:

Dos pollitos y un conejo,
siete kilos de turrón,
seis botellitas de vino
y cuatro kilos de arroz.
He comprado medio pavo
y también compré “pringá”.
Un jamón como una torre
“pa” pasar la Navidad.

Cantando y bailando qué bien se está,
comiendo y bebiendo por la Navidad.
Que Dios ha nacido, vamos a Belén:
llevemos esta rumba al Niño del bien.


Se ve que en aquellos años no había ni crisis, ni recortes, ni austeridades, ni colesteroles altos, ni intolerancias a los alérgenos, ni veganos...  Con razón dice un refrán de mi tierra, eres más bribón que la Pascua.  Pero no voy a hacer la consabida crítica anticonsumista de cada Navidad, que ya también empalaga un poco.  Sigo.

El año pasado, a pesar de todo, se me ocurrió asistir, ¡ay de mí!, a un recital de villancicos que se celebró no voy a decir dónde.  En esa inolvidable velada musical se interpretó una pieza por sevillanas que decía:

En Belén ha nacido un niño
que quiere ser rociero.
Sueña con las marismas
y caminos de romero.

Le ha “pedío” a los Reyes Magos
un tambor y una medalla,
un caballo y un sombrero,
y este año “pal Rosío”
quiere venir de romero.


¡Olé!  A ver si me entero...

“Queridos Reyes Magos.  Soy el Niñomanué y este año me he portado muy bien y he sido muy bueno (hombre, tú verás...).  Este año no quiero que me traigáis lo de todos los años, que el oro, el incienso y la mirra ya están muy vistos y son muy aburridos.  Este año quiero que me traigáis mejor el sombrero y el tambor y la medalla de Hermandad porque quiero hacer el Camino.  El buey para tirar de la carreta no hace falta, ya lo cojo yo del portal y me lo llevo.  Y Simpecao ya tengo... vamos, que yendo yo... bastante habrá ;-)  Que vaya bien la noche de reparto.  Cuidado con los camellos, que esta Navidad habrá muchos controles y radares camuflados.  Y si os perdéis mirad al cielo que tendréis servicio de GPS con tecnología LED por gentileza de mi Papá.  Cuando esté por la aldea en Pentecostés a ver si me llego por Tharsis y os desvuelvo la visita.”

Pero no se vayan, que aún hay más.

Familia, para mí el villancico más inquietante, asombroso, inaudito, insólito, digno de un estudio científico aquí en Cuarto Milenio, Carmen, es éste:

La Virgen, como es gitana,
a los gitanos camela.
San José, como es gachón,
se rebela, se rebela.

¿¿¡¡Pero qué #%»¶&¤↕/‽♂&* significa esto, Carmen!!??  ¿Es posible que en el hogar de Nazaret también hubiese discusiones domésticas?  ¿Realidad?  ¿Ficción?  ¡Cuánta inspiración evangélica!  Ni los apócrifos nos ofrecen tantos datos y tan suculentos...    En cualquier caso... ¡Extraordinario!  ¡Increíble!:

La Virgen vendió la mula
porque le daba coraje.
San José, como es gachón,
atrincó su correaje.

Pero no pasa nada, ¡no pasa nada!, porque los santos esposos en seguida hacen las paces como Dios manda:

La Virgen lavaba,
San José tendía...

y se reparten las tareas domésticas al 50% porque son una pareja muy bien avenida y muy moderna.

* * * * * * *

Bueno, ya vale.  Confío en que ustedes sabrán disculparme esta pequeña broma, y comprender que el mensaje o el interrogante que planteo es en realidad muy serio y no es cosa de risa: ¿qué cantamos los cristianos en Navidad?, ¿qué mensaje transmitimos a la comunidad humana con los villancicos populares de nuestra tierra?, ¿qué valor y qué validez puede tener esta forma musical para el Pueblo de Dios y sus desafíos actuales?...

Poco a poco voy a compartir aquí un pequeño estudio sobre la evolución del villancico y su vinculación a las fiestas navideñas, así como algunas reflexiones menos sistemáticas y de tipo más pastoral acerca de la utilidad de estas músicas, desde mi punto de vista, en la labor eclesial de evangelización y celebración y transmisión de la fe.

Por intentarlo, que no quede...

Pablo Rodríguez Cantos

2 Comentarios:

Alejandro J. Baena Regalado dijo...

Señor D. Pablo Rodríguez;

No puedo evitar el comentar este artículo suyo por alusiones a los villancicos rocieros. Me temo que se está usted metiendo en un terreno fangoso desconocido.
¿Qué de malo tienen esos villancicos? Somos miles, por no decir millones, los que profesamos la fe rociera, y si bien es cierto que en esta nuestra Andalucía oriental, se puede decir que estamos bastante lejos de las tierras huelvanas y almonteñas, para los rocieros es una forma más que respetable de cantarle a la Navidad, al niño Jesús, a su madre María y a su padre San José. Repito, ¿qué de malo tiene todo eso? Yo pensaba que desde el Obispado y sus ministros ya se había dejado atrás lo de criticar el Rocío, a sus devotos y todo lo conveniente a esta fiesta de gloria. Más aún desde que la muy antigua, noble y leal ciudad de Guadix,con su Obispado al frente, tiene desde el año 2.004 una representante filial entre las 116 hermandades que hay en toda España.

Con todos mis respetos, reciba un cordial saludo

Pablo Rodríguez Cantos dijo...

Hola, Alejandro. Hace ya tiempo que no nos vemos, pero me alegro igualmente por "oírte" aunque sea por escrito. Soy Pablo Rodríguez Cantos, el autor de este texto. Escribo simplemente para acalarar que lo que podemos leer aquí no tiene nada que ver con el Obispado de Guadix, ni con sus ministros, ni con ninguna opinión oficial de la Iglesia Diocesana. Es simplemente una opinión personal que, como se verán en las siguientes entregas, es fruto de un estudio histórico bien documentado (hasta donde un servidor es capaz de llegar) y, por qué no, también de una preferencia tan injustificada como respetable por lo que tiene de subjetiva. Para mí no existen terrenos "fangosos", sino oportunidades de expresión e intercambio de pareceres, y cualquier incidencia es un reto para progresar y mejorar. Y en este sentido esta web dirigida por Carlos Valle me parece un lugar idóneo, y aprovecho para agradecerle su opción por este medio de comunicación y la oportunidad que nos brinda a todos los diocesanos: ¡muchas gracias, Carlos!. La respuesta a las preguntas que planteas, Alejandro, vendrá más adelante (lo prometo), a medida que se publiquen las siguientes secciones, así que no voy a contestar ahora para no repetirme. Ruego un poco de paciencia. Sólo espero que sea de provecho. Saludos a todos.


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