sábado, 10 de octubre de 2015

El sagrario de la parroquia de La Peza es un complejo proceso de restauración

Durnate los meses de verano, el sagrario de la parroquia de La Peza ha estado en manos de Soraya Pedrosa Lara, cuyo taller de trabajo se encuentra en Cúllar, para acometer una restauración de este sagrario realizado en madera, de tipo seriado con partes de talla acabadas a mano. 


La propia restauradora nos cuenta el proceso: Tras la primera observación en la parroquia, parecía que la mayor problemática era la acumulación de suciedad y barnices por el paso del tiempo. A parte de importantes faltas de soporte que habían sido cortadas en el pasado, no se sabe con que fin, quizá el de que cupiera en el altar mayor.

Una vez en el taller y tras una inspección más exahustiva, se comprobó que tenía problemas de carcoma, además de repintes y barnices nada adecuados. También presentaba partes sueltas en la policomía. 

Así que la primera medida fue fijar estas partes de policromía susceptibles de pérdida y tratar la carcoma. Como he comentado antes, le faltaban partes a la madera que hacían que la pieza presentara poca estabilidad, tras la consulta con el que anterior párroco, Pablo Rodriguez, se decidió reconstruir estas partes en madera de pino.

Una vez la pieza estuvo completa, se pasó al trabajo de limpieza, retirando barnices y repintes que en algunos sitios habían dañado la policromía original. Así se pudo comprobar que sólo las partes de la puerta, el interior y la pieza de talla adosada a la parte superior estaban doradas, el resto de dorados que presentaba el sagrario estaban realizados con oro falso o purpurianas tratados con pátinas.

Se pusieron bisagras nuevas a la puerta y se corrigió la caída que presentaba la misma, ya que al abrir y cerrar estaba produciendo daños en el marco. Se retiró la pieza de talla adosada, se limpió bien la zona y se retiraron gran cantidad de clavos que aparecían por todo el conjunto de manera injustificada y que dañaban la madera y la policormía.

Se reconstruyeron las partes doradas con pan de oro  y la técnica tradicional del dorado al agua, y se recrearon las nuevas partes de las cenefas con oro falso y pátina, como en la policormía original.

También se tuvieron que pintar de nuevo partes de las alas de los querubines, con la técnica del estofado, ya que eran de las partes más dañadas por los repintes, así como de los cabellos. 

Añadir que estos procesos de reintegración cormática se hicieron en todo momento con pintura de base al agua y de carácter reversible, sobre estuco realizado a mano de manera tradicional. Por último, se aplicó una capa de barniz de retoque para proteger la pieza en su conjunto". 




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