jueves, 2 de abril de 2015

El paso del Cristo del Amor y Virgen de la Esperanza preparados para esta tarde


Durante toda la jornada de ayer, los hermanos cofrades de la Hermandad de la Esperanza se afanaban en el adorno floral de los pasos de sus sagrados titulares, el Stmo. Cristo del Amor y Ntra. Sra. de la Esperanza. 

Todo listo para iniciar esta tarde su Estación pública de Penitencia por las calles de Baza.










2 Comentarios:

Juan Antonio Díaz Sánchez dijo...

Amor de los Amores, devoción y pasión. Antonio Barbero supo plasmar con su gubia en una cruz, el Amor. ¡Cuatro hachones de madera!, dan luz al consumirse la blanca cera que ilumina la senda y la trabajadera. A los sones de tambores y cornetas, procesionan por las calles de la ciudad mi Cristo del Amor y mi Esperanza Bastetana, con la Palabra según San Juan, que llena mi corazón y mi alma.

¡En tus ojos penitente,
brilla un eterno resplandor.
Baza, religiosamente,
ve pasar al Cristo del Amor!
(Inspirado en las palabras de Carlos Herrera)

Juan Antonio Díaz Sánchez dijo...

MADRE ESPERANZA

En el barrio moro la Señora,
que al compás de los sones
de tambores y cornetas
sale sobre los corazones.

Suena el cobre de la campana
en la espadaña del puerto.
Algunos rayos de luz por la bocana
parten hacia mar abierto.

Por las angostas calles
del barrio de San Juan,
que se mecen como el oleaje en la mar,
va tu palio de esperanza y esmeralda
con el suave mecer de la trabajadera
surcando por las aguas de la tierra.

Con seis varales por banda,
a hombros de los costaleros
que reman bajo la trabajadera,
no corta el mar, sino navega,
¡Mi Señora y Madre Buena!

Ya zarpa hacia mar adentro,
por las aguas navega un palio
que va parejo y sin estruendo
avanza con un suave meneo,
en oleaje de babor a estribor,
entre las caricias del viento
y la fuerza del amor.

A barlovento, a sotavento.
Un “llamaor” por timonel,
un contraguía por contramaestre,
un pertiguero por grumete,
un patero por marinero,
un techo por firmamento,
una estrella por cruz de guía,
un capataz por capitán,
al mando de su cofradía,
¡te lleva!, ¡te mece!
por las calles de San Juan.

Es la luz del firmamento,
tu candelería de plata
y las estrellas del cielo.


Por rumbo, la luz de la aurora.
Por velas, tus estandartes.
Por cañones, los jarrones.
Por mascarón, tu blasón.

Y mi Esperanza bajo palio
que va cargado de sueños.
Allá, en el horizonte,
se avista con el catalejo
por sus banderas y estandarte,
y en la mar su reflejo
de castillo, gallardete y arte
como si fuera un espejo.

El galeón de los sueños navega,
surca por las aguas, mar adentro.
Cargada de amor va su vieja bodega;
de ilusión, su mascarón y aparejo.

En la cubierta está la Señora,
que es la reina de mi corazón,
presidiendo el timón de su galeón
con seis jarrones de eslora
y arriada ya tiene la vela mayor.

En el balcón del palacio
se arranca una saeta,
el sonido de la mar,
en la tarde el ocaso
y nazarenos en penitencia.

¡Leva anclas marinero!
arría la mesana,
que en cinco horas de crucero
sobre su divina peana,
por las calles de Baza
y los corazones en Santa Ana
¡ya navega mi Esperanza!


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