jueves, 16 de abril de 2015

El Obispo de Asidonia-Jerez clausura la Semana de Teología de Baza

La XXIV Semana de Teología de Baza terminaba en la noche de hoy con la ponencia del Obispo de Asidonia-Jerez y miembro de la Subcomisión de Familia y Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal Española, Mons. José Mazuelos Pérez. La charla llevaba por título: “Por una sociedad en favor de la familia y la vida".


Mons. Mazuelos comenzó su intervención aclarando que no se puede conocer a la familia sino se conoce la concepción del hombre en esta sociedad. Por tanto, lo primero que realizó fue hacer un análisis de la familia en la actualidad destacando la realidad sociológica de la misma. Y aquí insistió en la ruptura entre amor y sexualidad, entre procreación y familia presentando una visión individualista y materialista del ser humano como un absoluto relativo donde se relega a Dios. 

El Obispo de Jerez advertía que al quitar el Misterio aparece el concepto de autocreación del hombre, es decir, el ser humano crea la realidad y el que "esté fuera es un anatema". A todo estoy hay que añadir la ideología de género ("da igual ser hombre o ser mujer") y por último resaltaba que es la sociología quien define a la familia como un mero contrato de dos personas que deciden vivir juntos. 

Y por último, el prelado, añadía toda una filosofía romántica donde se afirma que el amor está en función de la intensidad y por eso la mayor amenaza de estas parejas es el tiempo que provoca una falta de esperanza hace que no tengan hijos.

Tras este panorama, Mons. Mazuelo destacaba el valor y riqueza de la familia cristiana donde la verdad del amor no está en la intensidad, ni engordar "mi yo a costa de otro yo", sino en "el morir a mi yo para encontrarme con el otro". De ahí, que para a Iglesia el matrimonio es una promesa, un camino donde el amor se va construyendo día a día. 

La conferencia, amena y con un lenguaje cercano, era terminada con la afirmación de que la familia es reflejo del amor de Dios, "donde se habla de un nosotros", ya no son dos sino uno en una sola carne para compartir todo en fidelidad . En este proyecto existencial, "el agua del amor humano se convierte en el vino divino" y es que el amor debe ser de donación y no de engorde "del propio yo". 

El Obispo de Guadix, Mons. Ginés García Beltrán, clausuraba esta intensa semana donde se ha debatido y hablado de la familia llegando a conclusiones interesantes que deberán de trabajarse en las parroquia. De igual modo, la Diócesis de Guadix se ha unido a la Iglesia Universal cumpliendo el deseo del Papa Francisco quien propone reflexionar sobre esta cuestión vital para la Iglesia y para la sociedad. 

0 Comentarios:


¡¿Te gusta este blog?!