domingo, 30 de junio de 2013

“Mártires cristianos del siglo XX” - Recuperación de la Memoria Histórica

No hace mucho tiempo que, junto a una de mis mejores amigas, escribía un artículo que trataba la historia de dos frailes mercedarios que sufrieron martirio en la ciudad de Baza (Granada) durante la época nazarí. Cuanto menos, es curioso, ver cómo los documentos históricos −custodiados en el viejo archivo del antiguo convento mercedario de dicha ciudad−, narran estos sucesos. 


Pero lo más sorprendente, es que el fenómeno histórico del martirio no sólo se dio en la Península Ibérica durante la Edad Media, y digo Península Ibérica y no España, porque el concepto de nación española en esta época no existía. 

La península, a mediados del siglo XIII, estaba conformada por la Corona de Castilla, la Corona de Aragón, el Reino de Navarra, el Reino de Portugal y el Reino Nazarí de Granada. Estos martirios los pudieron volver a ver, desgraciadamente para la memoria y el recuerdo, nuestros abuelos durante la Guerra Civil española (1936-1939).

En los albores del siglo XXI, es decir, ochocientos años después del reinado de don Alfonso X el Sabio o de Muhammad I de Granada; estamos viendo en los medios de comunicación como muchas asociaciones para la recuperación de la Memoria Histórica están reivindicando la memoria de todas aquellas personas que fueron asesinadas vilmente, durante la Guerra Civil o en los primeros años del Franquismo. Estoy totalmente de acuerdo, es un derecho que está amparado por la Ley 25/2007, de 26 de diciembre, de Memoria Histórica. De hecho, el artículo 1º de esta ley dice: “La presente Ley tiene por objeto reconocer (…) a favor de quienes padecieron persecución o violencia por razones políticas, ideológicas, o de creencias religiosas, durante la Guerra Civil y la Dictadura…” Sin embargo, da la impresión que estos asuntos concernientes a la Memoria Histórica sólo afectan a los represaliados en el bando republicano, por lo menos esa es la visión que nos han hecho llegar los medios de comunicación, actualmente.

Cuando yo estudiaba la carrera en la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada, pude asistir a un congreso internacional que se celebró en la misma bajo el título de “Historia y Memoria”, (Granada-Noviembre de 2007). Fue allí, asistiendo a las diferentes conferencias que se impartieron, mesas redondas de debate que se organizaron y exposiciones, donde pude tomar conciencia de la importancia de estos temas para la sociedad democrática española. Por consiguiente, si queremos vivir en un país plenamente libre y democrático, tenemos que conocer nuestra Historia, para saber lo que pasó y el porqué ocurrió, es decir, las causas que llevaron a España a enfrentarse en una cruenta guerra fratricida y las consecuencias que ello conllevó: cuarenta años gobernados por un dictador militar, el mismo periodo de tiempo que Moisés, junto al pueblo de Israel, vagó por el desierto.

No hace mucho tiempo que pude leer en un diario andaluz el siguiente titular: “LOS OBISPOS APRUEBAN BEATIFICAR A LOS CRISTIANOS PERSEGUIDOS EN LA GUERRA CIVIL. Se quiere canonizar a los que fueron “martirizados” por causa de su fe al inicio de la guerra en Málaga, Sevilla y Jaén” (El Correo de Andalucía, 22-05-2013). Me parece estupendo que los obispos hayan decidido beatificar a estos mártires. He comenzado este artículo con lo del tema de los mártires medievales, pero como podemos saber por la Historia, a estas personas se les arrebató la vida por el simple hecho de ser cristianos. Unos hechos y actuaciones tan deleznables, execrables y condenables, como lo fueron aquéllos que acabaron con la vida de los republicanos durante la Guerra y al término de ésta, solamente por cuestiones ideológicas. Fue mucha la barbarie desatada en aquellos años, de infausto recuerdo, durante Guerra Civil, tanto en un bando como en otro: nacionales y republicanos. Por consiguiente, es bueno y siempre es positivo que, en la medida de lo posible, se pretenda recuperar la memoria y la historia de todas estas personas que fueron cruelmente asesinadas. Por lo general, sus restos descansan en fosas comunes, parajes apartados del campo santo, cunetas…, o simplemente ni se tiene constancia de dónde puedan estar ubicados. Es loable, que al menos, se le haga un simple recuerdo u homenaje. Las generaciones que hemos tenido la inconmensurable suerte de haber nacido en democracia tenemos derecho a saber la verdad de lo sucedido en aquellos momentos, y esa es la labor fundamental de la Historia, indagar la verdad en el mundo pasado para poder informar al mundo presente e intentar, en la medida de lo posible, aprender de los errores pasados, para que no se repitan en un mundo futuro no muy lejano.

Según han destacado los obispos, “se cumple un deber de justicia y gratitud al reconocer el heroísmo y la fortaleza de quienes, por amor a Jesucristo, prefirieron la muerte antes que renegar de su fe. Al mismo tiempo, dicen, “se reconoce el derecho de la comunidad cristiana a poder venerar la memoria de sus mártires”. Los obispos están en su más absoluto derecho de realizar este reconocimiento, es más, yo creo que es una actuación que era necesaria para recuperar la memoria de estos mártires. No es beneficioso para la sociedad que aquellas personas que dieron su vida por amor a Jesucristo y en defensa de la Religión Católica –esa es la definición que el diccionario de la RAE nos da de la palabra mártir−, caigan en el más absoluto de los olvidos. Por supuesto, ¡qué duda cabe!, los hechos más graves que se produjeron fueron las pérdidas humanas, pero tampoco se puede olvidar la profanación de iglesias, la total destrucción de su rico patrimonio artístico… 

De ese tema, en las comarcas de Guadix, Baza y Huéscar, desgraciadamente, tenemos un buen conocimiento porque se destruyeron innumerables imágenes de escultores e imagineros de la talla de Mora, Siloé, Salzillo, Ruiz del Peral, Mena, Risueño…, es decir, los más grandes exponentes de las escuelas barrocas granadina y murciana. 

Es precisamente en Baza, donde hace pocas semanas, un determinado colectivo rindió homenaje a los republicanos represaliados en los primeros años de la Dictadura Franquista o hace cuatro años que se recuperó la memoria de don José Becerril Madueño, director del primer Instituto de Bachillerato de Baza (1929-1939) que fue cruelmente fusilado al término de la Guerra Civil; y todas estas actuaciones me parecen estupendas. Pero también sería bueno, no me lo podrán ustedes negar, que se rindiera homenaje y recuerdo a todas las personas que fueron fusiladas por los republicanos –Baza estuvo bajo dominio republicano hasta el 30 de marzo de 1939−, por el simple hecho de ser de derechas, conservadores o católicos.


En conclusión, un pueblo que conoce su historia y recupera su memoria, es un pueblo concienciado con la misma y un pueblo sabio. La memoria es de todos y para todos, todo asesinato y delito debe de ser juzgado y condenado, sino por la vía penal porque haya prescrito o porque ya se hayan eludido las responsabilidades penales; será la Historia, como ciencia y disciplina, la encargada de investigar, dar a conocer y juzgar dichos actos, que en su momento fueron constituyentes de lícitos penales, cometidos en el contexto de una guerra o de una dictadura militar.

JUAN ANTONIO DÍAZ SÁNCHEZ

1 Comentarios:

Anónimo dijo...

Juan Antonio, estoy de acuerdo contigo en algunas cosas, aunque se te ha olvidado comentar en tu escrito que los represaliados por los republicanos ya fueron resarcidos durante 40 años o tuvieron la posibilidad de ello gracias a la dictadura franquista.
Los represaliados por los fascistas, partidos de derechas, eclesiásticos radicales, CEDA, falange, militares, guardia civil, etc... por el simple hecho de ser: homosexual, comunista, socialista, maestro durante la república, poeta, artista, o cualquier cosa sospechosa de ser contrario al régimen, no han empezado a ser resarcidos hasta hace poco... y aun quedan muchos por resarcir y a los que pedir perdón.
Perdona que no esté de acuerdo contigo en ese aspecto, que considero muy importante: los de un bando llevan unos 60-70 años de ventaja de resarcimiento sobre los del otro. Y creo que sabes muy bien quienes son unos y quienes otros.


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